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28
Feb
2011

El Sevilla Atlético pasó por encima de un San Roque desconocido

CanalcostaTv | Lepe | 14:13 pm

Escribo la crónica de pie. No queda otra cuando uno asiste a tamaña exhibición de fútbol. Fue la interpretación más extraordinaria de la temporada por parte de un Sevilla Atlético que bailó encima de la pelota y de paso bailó a un San Roque desconocido y timorato, que salió derrotado desde el calentamiento. Hecha la introducción, convendrán conmigo que el resultado es extraño por mucho que hiciera el Sevilla y teniendo en cuenta la trayectoria aurinegra. Pero todo tiene su explicación y vamos con ella, que hay mucho que desgranar.

Cuatro a cero fue el resultante final de la exhibición local unida a la falta de competencia de un conjunto lepero que se dejó el alma y el corazón en casa. “Yo soy el único responsable de lo que ha ocurrido, hasta el punto que muchos jugadores han estado por debajo de su nivel por el planteamiento que he realizado”. Así respondió Lobera a la pregunta de por qué su equipo no había jugado como venía haciéndolo. Como ven, el entrenador se sinceró porque no le quedaba otra y porque levanta la cara cuando vienen los tortazos, algo que no se estila mucho en el fútbol.

El caso es que el San Roque amaneció en el partido dejando claro que iba a la espera y esa circunstancia de traición a sus principios le iba a provocar un severo dolor de cabeza, al margen de un correctivo de campeonato. Por hay formas y formas de perder.

Lobera apostó por Ekedo y Pereira para el centro del campo al caerse por lesión Alfaro pero ese detalle no fue determinante. Es cierto que con el palmerino y Julio de Díos el San Roque tiene más fútbol. Pero fue la condición del término lo que influyó, renunciar a la personalidad, al campo y a la pelota cuando eso, precisamente eso, es lo que ha llenado de elogios el camino del conjunto aurinegro.

El San Roque se situó de salida en torno a la medular y el Sevilla Atlético vio el cielo abierto con los ángeles tocando palmas. En cuanto Luis Alberto empinó gaita y observó que su maniobrabilidad no tendría trampas, el centrocampista, un lujo para el fútbol, se puso a tocarla y el San Roque comenzó a perseguir sombras. Arriba, Rodri, siempre con el cañón, por detrás, Ríos, Salva y Campaña. Y empezó a sonar la música, con el San Roque aculando cada vez más a la portería de Pau, que por mucho que pidió socorro, nadie le escuchó. Aún así, el San Roque se sostuvo, más por suerte que por otra cosa, y, a pesar del acoso y derribo, del manantial de fútbol hispalense, se llegó al minuto 34 sin rasguño alguno en el organismo. Es más, la mejor ocasión la tuvo Cheli, que estrelló un balón en el palo, con desvío del portero local, que pudo significar el primer tanto.

Rodri, metido entre líneas y picando allí y allá, sacando a la defensa lepera de su sitio, encontró el hueco para enchufarla de chilena a los 35 de juego, después de una falta lateral a la que no llegó Pau entorpecido por Bernardo con el balón cayendo muertecito a los pies del matador.

Ahí se acabó el San Roque si es que alguna vez comenzó a jugar el partido. En el 37 le llovió el segundo, otra vez de Podrí que desnudó por completo a la zaga visitante, y en el 39, llegó la primera obra de arte de Luis Alberto. Recupera en zona de tres cuartos, hace la pared con Rodri, por arriba de la defensa, y definió como sólo hacen los elegidos, diciéndole a Pau que no se tirase, que lo iba a hacer para nada. Minuto 39 de partido.

Para entonces la tormenta era un hecho a pesar de lo primaveral de la mañana y a ese tiempo todo era preocupación para el San Roque, no sólo por lo vivido, una pesadilla, sino por lo que estaba por venir.

El descanso fue un sosiego para Lobera y sus muchachos. Pero a vuelta de pausa, descubrimos que el Sevilla Atlético era insaciable, que pretendía el éxtasis. Y llegó a los doce minutos de la reanudación. Balón que agarra Luis Alberto escorado a la izquierda, enfrenta a Gabri, que aún le estará buscando, y lanzó un misil que tocó ligeramente en alguien y el balón se envenenó, hasta el extremo que acabó durmiendo en la escuadra de Pau. La ciudad deportiva sacó pañuelos y el chico mandó varios mensajes a Manzano, en el palco. Él y cientos de aficionados del Sevilla, que le dijeron de todo al jiennense.

A partir de ahí, Luis Alberto fue cazado, se tuvo que retirar y en él lo hizo todo el filial sevillista, ya que levantaron el pie, se dieron por satisfechos y Lobera enseñó camino de rendición sacando a dos defensas, Hornillo y Juanje, y al portugués Marques, que poco tuvieron que decir en el partido.

Esa fue la historia más hermosa jamás contada por un equipo en lo que va de Liga, firmada por el Sevilla Atlético, que rozó la perfección y puso en el éxtasis a sus incondicionales. No pierdan de vista a Rodri ni mucho menos a Luis Alberto. Y verán.

Del San Roque sólo podemos decir que no apareció por Sevilla, que lo que allí se presentó fue un fantasma indefinible. El entrenador asumió toda la culpa y nosotros no pensamos rebatirle. Todo quedó claro desde el calentamiento y el dibujo.

Uno por uno

Pau: No fue su día. Falló en el primer gol y no salió del marco nunca.

Dani Salas: Era su oportunidad y el partido le aplastó. Rodri bailó a su lado.

Germán. No pudo hacer más de lo que hizo porque llegaban en avalancha.

Zou: Igual que su compañero de zaga, hizo lo que pudo.

Vidal: Intentó salir y cada vez que lo hizo le cogieron. Pasaban por su lado como aviones. Aún así, cumplió como pudo.

Pereira: Desconocido, superado siempre y si fuelle, ni por arriba ni por abajo.

Ekedo. La misma historia de siempre. No está aquí y ya desespera al más paciente.

Òscar: Luchó todo lo que pudo, pero eso no es suficiente. No fue de los peores.

Gabri: No se encuentra. Es cierto que el partido, tal cual su equipo no estaba para él. Pero pudo aportar más porque se espera más.

Cheli: Sólo voluntad, nunca pudo con su marcador. Aún así, estrelló un balón en el palo en la única jugada de ataque del San Roque.

Fernando. Se pelea con el mundo y estaba muy motivado. Siempre perdió con los centrales del Sevilla.

Hornillo. El gran damnificado. Cuando salió, cabreado, ya había pasado la tormenta.

Marques. Igual, nada que hacer.

Juanje, Salió en una posición que no es la suya y cumplió.

Sergio Lobera:

“Toda la responsabilidad de lo que ha pasado es mía, así que sumo la culpa y asumo que me ha equivocado. Es la segunda vez que planteamos un partido así. El primero fue ante el Betis B y nos salió bien, y hoy nos ha salido mal. Mis jugadores han estado por debajo de su nivel porque yo les he perjudicado con el sistema. No hemos sacado nuestra personalidad en ningún momento y sólo nos queda felicitar al Sevilla que ha hecho un partidazo. A partir de ahora haremos examen, e intentaremos que esto no vuelva a ocurrir”.

Lobera estuvo sembrado en la rueda de prensa, asumiendo la responsabilidad de la mala imagen de su equipo. Y es que el San Roque se echó atrás, enunció al campo y al balón y se llevó un justo castigo por traicionarse a sí mismo.

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